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Existen ciudadanos que pueden hacer política con buena intención y resultados

En la sección LA COLUMnita NECESARIAMENTE INCOMODA por el 26 septiembre 2019 a las 9:55 am

Carlos Barrachina Lisón
25 de septiembre 2019

Habrán notado que su servidor y un equipo muy profesional, al que agradezco profundamente por su apoyo, hemos lanzado en días recientes una campaña explicando el trabajo realizado en Bacalar por Tania Casa Madrid. Ello se ha materializado en una página de Facebook que hemos titulado: “Tania Casa Madrid. La Guerrera de Bacalar” https://www.facebook.com/108399227217261/photos/p.113423416714842/113423416714842/.

A muchos les pudiera parece absurda la experiencia porque queda mucho tiempo para el inicio de la selección por parte de los partidos políticos de sus candidatos. No es ningún secreto que Tania levantó la mano desde hace tiempo buscando la oportunidad de ser Presidente Municipal de Bacalar; sin embargo, el ejercicio realizado en estos días tiene que ver con la idea de mostrar que existen ciudadanos, que independientemente de los tiempos electorales y de los apoyos públicos, tienen una vocación de servicio y no dejan de desarrollar cotidianamente actividades en beneficio de otras personas y de su comunidad.

Los partidos políticos, y las coaliciones preelectorales que se forman en México; tienen el objeto de “filtrar” y “seleccionar” a los diferentes candidatos. La ciudadanía se ha cansado de la clase política tradicional, y busca cambios en la forma de hacer política. Estamos cansados de votar por “productos” que se venden en campaña, pero que luego desaparecen, bien en el anonimato de los cargos públicos, o en el olvido del día a día.

Existen muchos intereses en la selección de los candidatos porque el “poder” se encuentra en juego. Hay muchos grupos de presión que jalonean y que compiten entre sí, porque acceder al “poder”, tiene un significado que va más allá del servicio público, y se visualiza como una oportunidad de hacer negocios. En este contexto existen difamaciones, simulaciones y otro tipo de estrategias para llegar a “colocar” el candidato deseado; y denigrar al “oponente”. La mayor parte de las personas, en ese contexto, tenemos poca información certera, para conocer sobre la certeza o falsedad de la información que nos “venden”, y solemos “desconfiar” de todo.

El financiamiento público de los partidos políticos permite, en muchas sociedades que estos institutos dependan menos de los grupos de poder externos (aunque siempre existe una presencia de los mismos). En México los abusos cometidos y las grandes prebendas han provocado que tengamos mucha desconfianza hacia esta financiación pública. La alternativa, porque las campañas son muy costosas, es que como en los Estados Unidos, se privilegie más al candidato que al partido político. La consecuencia es que únicamente puedan presentarse millonarios, que se costeen de su bolsa las campañas, o candidatos “ganadores” por su arraigo comunitario que estén relacionados estrechamente con los grupos de interés.

El otro día, un amigo, me decía. “ojalá estuviéramos en Suiza, pero estamos en México y el sistema político funciona de esta forma”. La verdad es que, en Suiza, y en Estados Unidos y en cualquier lugar el “poder” atrae al “poder”, y que en todos lados hay intereses y grupos de poder. Ello es así, y no necesariamente es malo si existe transparencia, y si la democracia funciona de forma adecuada: con el voto ciudadano cambiando a los políticos que ocupan el poder; y con el funcionamiento de la justicia, cuando los políticos o los grupos de poder abusan y vulneran las reglas del juego.

¿Cómo crear una clase política nueva? Es imposible de la noche a la mañana. Eso es lo que le ha pasado al presidente Andrés Manuel López Obrador. Es necesario contar con gente que tenga experiencia tanto en el ámbito partidario, como en el social y en la gestión pública. Es por esa razón, que ha tenido que “purificar” a muchas personas con diferentes orígenes políticos (el problema es que en muchas ocasiones ha seleccionado a oportunistas y vividores del sistema). Sin experiencia, por otra parte, pasa lo que está sucediendo en Othón P. Blanco; que se cometen barbaridades, que los nuevos llegan a hacer lo mismo que hicieron los anteriores (de forma más grosera), o que no saben cómo manejar la administración pública, o en muchos casos no tienen la capacidad.

Los liderazgos reales se construyen a lo largo de muchos años. No es la fotografía del momento lo que importa, sino el trabajo cotidiano, y la capacidad de armar equipos e impulsar proyectos. Eso genera envidias y ataques en muchos casos; pero sí la vocación de servicio público es lo que permanece, la gente no desiste y sigue haciendo lo mucho o poco que puede. Almond y Verba, en los años sesenta plantearon el concepto de “cultura cívica”, señalando que ésta implicaba una forma de vida participativa: una comunidad que no espera que el Estado resuelva, sino que se organiza. Debemos superar las desconfianzas, y apoyar proyectos de ciudadanos que se preocupan por mover a la comunidad.

Esta experiencia la hemos podido organizar, en este caso, porque Tania tiene en su página de facebook (en dónde se albergan más de 8,000 seguidores), vídeos subidos a lo largo de estos años, con acciones concretas; y porque ella se ha preocupado por ir difundiendo ese trabajo. En otros casos se debería replicar la iniciativa y explicar qué es lo que cada uno hace, y qué ideas se tienen sobre el presente y el futuro de nuestras comunidades. Hemos aprovechado también para compartir las visiones de Tania sobre diez ejes estratégicos, con pequeñas capsulas escritas sobre planillas fotográficas.

Es importante que conozcamos el trabajo valioso que muchas personas hacen de forma más o menos anónima, porque esos son los liderazgos que pueden lograr que recobremos algo de confianza en los servidores públicos, en el caso de que lleguen a ser electos para un cargo público, y no se desvíen en sus encomiendas. Para ello necesitamos controles formales e informales, y una prensa lo más independiente posible (lo que es muy complicado en Quintana Roo por la precariedad laboral que existe en este sector). Las redes sociales ayudan, y el control ciudadano también. En mi opinión ese es el camino que hemos de transitar, y esa es la razón de haber impulsado esta iniciativa.

No dejo de pensar en un comentario que una persona hizo sobre un video de Tania. Ella estaba hablando sobre cómo se elaboraban los fertilizantes orgánicos, y señalaba de forma casual que se mezclaba “la popó” de vaca con otros ingredientes. El compañero que vió el video, señaló con razón: “no se llama popó, su nombre es excremento”. Tenía toda la razón, pero en este caso, ¿qué es más importante, que en una explicación se utilicen términos coloquiales, o tener la capacidad de organizar una cooperativa en la zona rural de Bacalar, para que los campesinos se organicen y produzcan fertilizantes orgánicos? En mi opinión es lo segundo; y ese es el tipo de liderazgo que necesitamos para salir de este bache de frustración en el que nos encontramos.

En este ejercicio he aprendido muchas cosas sobre Bacalar. Un municipio muy interesante, que como hemos definido: “es cultura, desarrollo sostenible, turismo, tradición y campo. Es color, laguna y sol”, y que tiene un gran potencial de crecer y consolidarse, si la gestión es adecuada, tanto en un destino de turismo cultural muy importante; como en un destacado productor agrícola, apícola y ganadero regional.

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