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Cancún es una de las ciudades más violentas del mundo

En la sección Política por el 9 diciembre 2018 a las 9:53 pm

Carlos Barrachina Lisón—-
9 de diciembre de 2018—–

Según los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el año 2018, Quintana Roo alcanzará la cifra récord de 837 asesinatos, lo que implica un escalofriante 62.27 por cien mil homicidios en el Estado. La proyección de Maya Sin Fronteras A.C, alimentada de noticias de prensa, es más conservadora, y llega a 764 homicidios. El año pasado esta organización de la sociedad civil también se quedó corta. Reseñó 336 homicidios en el estado de Quintana Roo, mientras que los datos oficiales del INEGI aumentaron la cifra a 451.

Según Maya Sin Fronteras, A.C, Cancún hasta el 7 de diciembre de este año ha experimentado 516 asesinatos, lo que proyectado a finales de año lleva a una cifra aproximada de 563. Ello quiere decir que Cancún alcanza la tasa de 90 por cien mil habitantes. En el año 2010 la ciudad más violenta del mundo era Ciudad Juárez con 191, la segunda era San Pedro Sula en Honduras con 119 y la tercera San Salvador con una tasa de 95. Acapulco en el año 2015 llegó a una tasa de 114. Es probable, como hemos visto, que las cifras de Maya Sin Fronteras se queden cortas, y que nuestra realidad todavía sea más compleja cuando se liberen completos los datos oficiales.

Señalaba Arturo Ángel en “Animal Político” el 23 de julio de este año, que las tres entidades en las que la violencia se había incrementado más en México eran, en este orden: Nayarit, Guanajuato y Quintana Roo. No hay duda que estamos enfrentando el año más violento de la historia de México, y que ello es una tendencia extendida en todo el territorio nacional. Si en el 2017 el país llegaba a una preocupante tasa de 25, la proyección de este año sobre los datos del secretariado es que llegue al 34. Para el estado de Quintana Roo, ello es mucho más inquietante, porque si en el 2017 ya se reconoció un 34, este año la cifra va alcanzar el 63 por cien mil; tasas a las que nos habían mal acostumbrado estados como Guerrero o Sinaloa, pero que eran impensables en el nuestro hasta hace muy poco tiempo.

Si aproximamos el análisis se puede apreciar como Cancún pasa de una tasa de 37 en el 2017, a otra de 90 en el 2018; y que Playa del Carmen aumenta de un preocupante 39 por cien mil en 2017 a un 70. Otro dato alarmante, es que la violencia se está abriendo paso en otras zonas del estado. Si el año pasado el 93 por ciento de los homicidios se concentraban en estas dos ciudades; en el 2018 es el 86.7 por ciento, lo que quiere decir, especialmente si nos fijamos en el aumento exponencial de la misma, que la violencia está instalándose con fuerza en otras zonas del estado. El caso del feminicidio también se ha incrementado. Si en el 2017 fueron 36 las mujeres asesinadas, hasta la fecha de corte de 7 de diciembre ya se alcanzado la cifra de 74, lo que dobla el caso de mujeres víctimas de violencia homicida.

La estrategia en seguridad del gobierno de Carlos Joaquín ha llevado al estado a esta situación y se deben asumir responsabilidades. No ha habido claridad ni interés en las políticas de seguridad, y lo que se visualiza es un mar de contradicciones. Por una parte el general Eduardo Bahena, llegó en el 2017 a coordinar la seguridad pública del estado; por otra Juan de la Luz pudo cumplir con su “sueño” de que se comprometieran casi 3,000 millones de pesos en tecnología y cámaras de videovigilancia; por otra se acordó con la SEDENA, la instalación de una brigada de Policía Militar con 3.500 elementos, que han estado llegando al norte de la entidad; por otra se descartó modernizar las policías municipales, y estatal y se les trató como un cáncer que hay que extirpar de raíz. Con la llegada de Capella, y su mando único, fracasado en Morelos, no sólo se le ha faltado al respeto a las instituciones policiales locales; sino que se les ha responsabilizado del lamentable estado en el que se encuentran. Una situación a la que han llegado por la falta de voluntad política de los gobernantes quintanarroenses, que se han dedicado a lanzar balones fuera del área, y a minimizar el problema.
Veremos lo que pasará con la Guardia Nacional, y la extraña “coordinación” del equipo del presidente de México; sin embargo, la actitud arrogante, y poco empática de Capella, no va ayudar a que las corporaciones policiales se animen a mejorar su desempeño. El autoritarismo que está mostrando, va a acabar por desmontar la poca moral que queda en las corporaciones policiales quintanarroenses. Y sin policía, me quieren explicar, ¿quién proveerá la seguridad en esta situación tan complicada?
En seguridad pública hay que tener estrategias claras y voluntad. La reacción de las autoridades, al caso de violencia extrema que ha sufrido la artista cubana Adisbel en Chetumal, evidencia el verdadero cáncer que está instalado en la administración pública local: ¿ineficiencia, corrupción, o compadrazgo y amiguismo? Eso es lo que percibe la ciudadanía.
Frente a este contexto, hay orden de guardar silencio. Hace más de un año nos acusaron a los que nos dedicamos a escribir de exageración y falta de acierto. Se descalificaron las cifras de Maya Sin Fronteras A.C, cuando ahora se ve que fueron conservadoras, porque sólo recogen lo que aparece en los medios de comunicación.
El Gobierno del Estado no puede estar permanentemente molesto, con los que señalan lo que está sucediendo, o con los ciudadanos preocupados. Debe buscar de forma sincera la cooperación con la sociedad civil. El problema de la inseguridad es de todos, y es entre todos, sin simulaciones, que se debe buscar alternativas. Los “rambos” y los militares, lamentablemente, no han dado resultados en el país. Hace falta humildad y sensatez en el ejercicio de las responsabilidades. No estaría mal un poco de transparencia, y que en algún momento, algún funcionario de esta administración fuera responsabilizado por incompetente, o por cosas peores que se identificarán tras una investigación profunda.
Ni escondiendo la cabeza como el avestruz, ni corriendo a lo loco como perseguido por un enjambre de abejas se van a arreglar nuestros problemas. Tampoco con medidas autoritarias y con represión y violación de los derechos humanos.
¿Es de alguien la culpa del aumento de la violencia en Quintana Roo? … o no es de nadie… ustedes dirán. ¿Qué se debe hacer en el futuro?

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