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Claroscuros de Capella Ibarra

En la sección Política por el 23 octubre 2018 a las 9:12 am

Necesariamente Incomoda…..

Graciela Machuca
El próximo 27 de octubre se cumple un mes que el abogado y ex activista de la sociedad civil de Tijuana, Baja California, Jesús Alberto Capella Ibarra, tiene a su cargo la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo, pero es el momento en que se desconoce de qué manera hará su trabajo, cómo aplicará su experiencia adquirida tanto en el municipio de Tijuana como en el estado de Morelos y cómo adecuará sus propuestas a lo establecido en el Plan Estatal de Desarrollo.
De lo que si debemos tener seguridad es que cuando se vaya de Quintana Roo, cuando termine su encomienda, repetirá la historia, argumentará que no logró su objetivo porque no lo dejaron, porque había traidores al interior de las corporaciones policiales y que ciudadanos en general, empresarios y servidores públicos están inmersos en la corrupción, como lo dijo en Tijuana y luego en una misiva en 2016 cuando supuestamente renunció a su cargo en Morelos, carta de la cual nunca se deslindó.
Una sola persona, ni un selecto equipo con salarios privilegiados, puede responsabilizarse de una encomienda tan grande y compleja como es la seguridad pública de Quintana Roo, y desde la ética política se debe hablar honestamente y no ofrecer imposibles, utilizando la necesidad urgente que se tiene de bajar los índices de inseguridad que se ven reflejados en el incremento de la criminalidad durante los últimos años, no solo en Quintana Roo, sino todo el país.
Después de cuatro años y medio de estar al frente de la Comisión Estatal de Seguridad de Morelos agradeció al entonces gobernador Graco Ramírez, la oportunidad de sumarse a su equipo de trabajo “para recuperar la paz y la tranquilidad de las familias de Morelos”.
“Sé que no ha sido una jornada fácil, sé que ha sido bastante ingrato, muchas visiones y alguna percepción que en algunas regiones del estado se tienen sobre el esfuerzo que se ha venido desarrollando, pero tengo la plena convicción de que la historia nos juzgará en la medida y en la objetividad que se merece el liderazgo de Graco Ramírez y en este importante esfuerzo que ha hecho por recuperar la paz y la tranquilidad en el estado de Morelos”.
Más adelante dijo: “Me voy con la tranquilidad del deber cumplido, sé que falta mucho por hacer, lo reconozco con mucha humildad, pero estoy convencido de que gracias al liderazgo de Graco Ramírez, de nuestro querido gobernador se han sentado las bases y los cimientos adecuados para que la tranquilidad de esta entidad sea una realidad y una constante. Les devolvimos a las familias de clase media, la tranquilidad de no verse inmersos en un tema de secuestro (…) se redujeron los delitos de alto impacto y le quitamos ese nivel de impunidad y fortaleza que tenían particularmente cinco grupos delictivos que tenían prácticamente el control, gracias a los gobiernos anteriores de esta entidad”.
En otro video se exculpa: “Quiero reconocer con mucha humildad que faltan muchísimas cosas por hacer y que en este esfuerzo de cuatro años y medio el tiempo fue insuficiente para alcanzar y lograr los objetivos que esta administración se había planteado, en particular recuperar de manera absoluta la paz y la tranquilidad del estado de Morelos”.
Al gobierno de Graco Ramírez y a su policía, encabezada por Capella Ibarra, la ciudadanía de Morelos les cobró la afrenta y prefirió poner de gobernador al ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, sin experiencia política, que votar por la continuidad y eso habla mucho de los resultados en Seguridad Pública.
Morelos es uno de los estados donde más se han registrado feminicidios, la policía fue el instrumento para criminalizar a los opositores políticos, a quienes se les espiaba, para después chantajearlos con la información obtenida.
Las hojas de vida se adaptan para quien será el próximo patrón, en esta caso la sociedad quintanarroense, pero la efectividad y la experiencia se puede ver de manera tangible, si hacemos un breve recorrido por el legado en materia de seguridad pública en el estado de Morelos y en el municipio de Tijuana.
Quintana Roo no quiere tener los índices de violencia que existen hoy en día en Morelos o en Tijuana, porque esta entidad requiere políticas públicas adecuadas a las circunstancias y una coordinación efectiva entre los tres niveles de gobierno para que los resultados sean reales. El discurso triunfalista de Capella Ibarra en Tijuana y Morelos solo contribuyó a ocultar la realidad, una realidad que devora vidas.
El 13 de septiembre de 2018 Jesús Alberto Capella Ibarra presentó su renuncia al gobernador del estado de Morelos, un día después difundió sus videos de despedida para poder vender sus servicios y cerrar el trato que ya tenía en Quintana Roo, donde puso como condición trabajar con su equipo de confianza que llegó con él, a quien el erario estatal debe pagar alquiler de casas, viáticos, gasolina, escoltas y salarios, como si sus capacidades hubieran sido suficientes para recobrar la paz y tranquilidad en Morelos, a pesar de que ese equipo tuvo el tiempo suficiente, desde el 6 de enero de 2014, para demostrar que saben hacer lo que dicen.
El contraste se observa de inmediato, más de 300 policías exigiendo el pago de sus viáticos, mientras el recién llegado equipo de Capella se instala en zonas residenciales de Quintana Roo y cobra viáticos de primer mundo como la seguridad que ofrece Capella, pero al fin de cuentas lo que sabe hacer está a la vista en Morelos y en Tijuana.
Pendientes en Morelos
A pesar de que presento su renuncia de manera formal al gobernador Graco Ramírez, Capella Ibarra dejó pendientes en Morelos, como lo afirma el representante del Foro Morelense de Abogados, Pedro Martínez Bello.
Quien se desempeña como titular de la Comisión Estatal de Seguridad de Morelos, Jesús Alberto Capella Ibarra, tenía programada una comparecencia ante el Congreso del Estado, para rendir cuentas de su gestión.
“No puede haber borrón y cuenta nueva”, declaró Martínez Bello, quien sostuvo que “se deben dilucidar algunos asuntos jurídicos”.
Quien ocupe el cargo de comisionado de seguridad en el gobierno entrante tiene un plazo legal de 30 días para llevar a cabo las observaciones administrativas correspondientes ante los órganos de la Contraloría del estado.
Para el representante del Foro de Abogados: “Parece más una huida que una salida por oferta de trabajo, como lo dijo en el video que difundió en redes sociales”.
Asuntos que dejó pendientes de informar como encargado de la policía están el multihomicidio ocurrido en el municipio de Temoac, donde mataron a familiares del alcalde electo; otro multihomicidio de otra familia en el municipio de Temixco, sobre lo cual “el entonces comisionado no ha respondido”.
Martínez Bello considera que la delincuencia no disminuyó y en esa gestión hubo múltiples denuncias de abusos e irregularidades. Calificó el papel del ahora ex comisionado como ineficaz y destacó que el afán por llevar al Mando Único pareciera que tuvo como motivo el manejar los recursos financieros de seguridad de los municipios, sobre lo cual también tendría que rendir cuentas el extitular.
La prueba, dijo el abogado, es que la prevención del delito “fue un fracaso rotundo” y por ello se les tendrá que fincar responsabilidad a Capella y a su equipo de trabajo, quien ahora se instala en Quintana Roo.
Tijuana, la otra historia
Capella fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Tijuana en los periodos de 2007 a 2008 y de 2010 a 2013 y al parecer de lo que sembró no queda nada, porque solo emprendió acciones superficiales.

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