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Miradas de reportero: En dos sexenios ningún mandón peló a la CNDH al hablar de periodistas

En la sección Política por el 12 agosto 2018 a las 4:46 pm

 

Por Rogelio Hernández López—–

Es muy vulgar, decir coloquialmente que ningún mandón peló a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de las cuatro recomendaciones generales que ha hecho durante 13 años para defender a periodistas. Pero es cierto. A la CNDH le faltan dientes.

Para tristeza y fue esa escena pública, el miércoles 8 de agosto, en la que el titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, presentó una modesta campaña de propaganda para visibilizar las agresiones contra los periodistas y pedir respeto a su trabajo. Campaña que todo el gobierno federal debió iniciar hace dos sexenios.

A la presentación acompañaron al ombudsman Esteban Román, Leopoldo Maldonado, Balbina Flores, María Idalia Gómez y Roberto Rock, los tres últimos son de los más tozudos defensores de nuestros pares y del ejercicio periodístico.

Ahí, González Pérez confirmó  que los titulares de los ejecutivos tanto federal como de los estados mostraron poca voluntad política para atender el tema y la Recomendación General 24 (de febrero de 2016). En particular, dijo, incumplieron quienes firmaron compromiso expreso de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) cuando la presidía Miguel Ángel Mancera.

El acto y las palabras de González Pérez denotan que subió a un quinto nivel la angustia en la CNDH respecto a este tema porque literalmente nadie atendió la recomendación general 24, ni la 7, ni la 14 ni la 20. No la pelan.

Más allá de esta vulgaridad verbal, el tema de la protección al ejercicio del periodismo no puede despojarse del dramatismo que ha ido adquiriendo: 140 periodistas asesinados hasta agosto, 21 desaparecidos y miles de agraviados desde el año 2 mil.

El fenómeno jamás se tomó como asunto de Estado por Calderón ni Peña Nieto ni los gobernadores y mucho menos sus subordinados con mando. Todos ayudaron a que persista, ya como subcultura, el agravio fácil a reporteros por parte de policías, militares, marinos, funcionarios menores y a que cada día se muestren más los desalmados mataperiodistas de la delincuencia organizada. La omisión les hace responsables directos de la impunidad a todos. Y eso sí ya lo tiene documentado la CNDH.

Quinto nivel de angustia de la CNDH

Hace unos meses este reportero pudo documentar cómo se fueron escalando las preocupaciones y angustias en la CNDH y cómo elevó el nivel de sus recomendaciones. Lo siguiente es un resumen que conocieron algunos directivos de la Comisión:

“Es que en casi 13 años la CNDH ha emitido cuatro recomendaciones generales y, en cada una, ha ido elevando el nivel de dureza a sus críticas y extendido el ámbito de los destinatarios para que apliquen correctivos…

“Sólo en una de las cuatro recomendaciones generales su enfoque no fue por asuntos de violencia e inseguridad pública, la número 7 (agosto de 2004); y se dirigió a los agentes del ministerio público porque abusaban de citatorios a periodistas para que revelaran sus fuentes de información…la corrección parecía sencilla…El texto apenas ocupaba 11 páginas.

Su recomendación general 17 (agosto de 2009), cinco años después de la 7, tuvo que reflejar un nivel de “alarma”. Reportó que en “un clima general de inseguridad pública imperante en el país” recibió́ 737 quejas de agravios a periodistas entre enero de 1991 a julio de 2009 (208 en los seis años de Vicente Fox), registró 52 asesinatos, 7 desaparecidos, 6 ataques a medios. Se había instalado un clima general de agravios.

Ese documento ocupo 31 páginas y aumentó de 2 a 7 las recomendaciones fueron dirigidas a los gobernadores, a la PGR y todos los procuradores. Era 2009, hasta entonces el año más cruento de la historia. Y nadie hizo esfuerzos serios por frenar las agresiones.

La 20 fue emitida cuatro años después de la anterior (15 de agosto de 2013), sus páginas subieron a 66, las recomendaciones aumentaron de 7 a 11, con críticas acres y recomendaciones dirigidas a más destinatarios: esta vez se adicionó al Secretario de Gobernación, al Comisionado Nacional de Seguridad y a todos los secretarios de seguridad pública del país. Por primera vez se hizo énfasis en la necesidad de políticas públicas de prevención, ya no solo de reacción y procuración de justicia. Pero nada.

Por eso, la recomendación 24 fue emitida en febrero de 2016, apenas 2 años y seis meses posteriores a la 20. El texto creció́ a 80 páginas, el tono de análisis se endureció́ con recriminaciones; las recomendaciones ahora fueron 22 y para prácticamente todos los mandones relacionados: 4 para procuradores y fiscales, 2 a los secretarios de la defensa y la marina, 6 a los gobernadores y jefe de gobierno del DF, 2 para los comisionados nacional de seguridad y secretarios de seguridad pública estatales, 4 a la autoridad del Mecanismo de Protección de la Segob y 4 para todos los presidentes municipales y a sus jefes de policía.

A este llamado, el cuarto y el más “enérgico” de la CNDH solo le faltó́ alguna recomendación directa al Presidente de la Republica.

Faltan dientes y otras cosas

Por todo esto, apareció la quinta angustia de la CNDH y se permeó de tristeza del acto de presentación de la campaña de propaganda el 8 de agosto de 2018. Allí, solo el colega Roberto Rock comentó que eso es lo mínimo que han recomendado organismos internacionales para crear atmósferas de respeto a las libertades de expresión y de prensa y añadió que el siguiente paso debe ser fortalecer la protección de a de veras.

Ojalá algo le duela al gobierno saliente y decida apoyar esta campaña con todos sus recursos, pero lo dudo.

De la CNDH sería ideal que pudiera hacer consignaciones (que tuviera dientes), pero como no puede, al menos el ombudsman podría dar el siguiente paso y pronto nos informe a cuántos y cuáles funcionarios denunciará ante las instancias de justicia, por el delito de omisión.

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