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Congreso de Quintana Roo uno de los mas opacos,IMCO

En la sección Política por el 28 agosto 2018 a las 8:39 pm

 

 

Necesariamente Incomoda….

 

 

Graciela Machuca—-

 

—El sub ejercicio en el Congreso de Quintana Roo fue del 10% en 2017.

—El Congreso es uno de los 8 que no tiene Servicio Profesional de Carrera.

 

El IMCO demuestra opacidad y gasto excesivo en el Congreso de Quintana Roo

En este espacio he puesto a la luz pública la serie de irregularidades y falta de transparencia que caracteriza a la XV Legislatura del estado de Quintana Roo, lo que ha provocado hostigamiento en contra de quien esto escribe, sin embargo, no soy la única observadora de lo que pasa en el Congreso Quintanarroense, hay otras miradas que desde diversos ángulos analizan también de manera sistemática y metodológica sobre lo que ocurre en el poder legislativo estatal.

 

El Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), una organización civil, se ha dado a la tarea de investigar, desde el ámbito de las finanzas públicas, lo que hacen o dejan de hacer los congresos estatales, así como el Federal, en torno al ejercicio de sus presupuestos, la transparencia y rendición de cuentas.

 

El pasado 27 de agosto este organismo de investigación dio a conocer su Informe Legislativo 2018 y de este documento sacaremos solo algunas cifras que demuestra que en  nuestros señalamientos y análisis sobre lo que sucede en la XV Legislatura de Quintana Roo hemos tenido razón, lo cual queda evidenciado con este informe.

 

El estudio en mención surge ante la necesidad de estudiar y llamar a rendir cuentas a los congresos de las entidades federativas. “Tiene como propósito fortalecer a los poderes legislativos a través de la institucionalización y profesionalización al interior de los mismos y a eficientar el manejo de sus recursos públicos.

 

En última instancia, el Informe dota de insumos objetivos que servirán para mejorar la administración, diseño institucional y desempeño de las legislaturas locales”.

Este documento identifica cuáles son las malas prácticas que se observan en los congresos locales con el fin último de eliminarlas y mejorar el ejercicio de las funciones de los diputados. “De esta forma, el estudio busca incidir con propuestas puntuales que podrán implementar las legislaturas entrantes. El IMCO propone acciones concretas encaminadas a lograr congresos más austeros, eficientes y transparentes”.

 

Al revisar la información del estado de Quintana Roo  encuentro que este informe  recuerda que hay 25 diputaciones, 15 de mayoría relativa y diez de representación proporcional, 60 y 40 por ciento, respectivamente, por lo que cada diputación representa a 68 mil 379 habitantes.

 

En lo que respecta a la paridad de género, Quintana Roo sigue rezagado, ya que   inició la XV Legislatura con 14 hombres y 11 mujeres, es decir el 56 y 44 por ciento, respectivamente.

Quintana Roo es una de las ocho entidades en donde sus congresos no tienen servicio profesional de carrera, a pesar de que este mecanismo permite contar con personal técnico y capacitado para desempeñar las funciones de asesoría legislativa.

 

Dicho mecanismo consiste en que el personal que labora en los congresos locales: 1) Ingrese a través de concursos con criterios objetivos y meritocráticos; 2) Reciba capacitación contínua (especialmente si la asesoría se brinda en comisiones legislativas); 3) Ascienda o realice una carrera laboral dentro del congreso; 4) Conozca sus derechos y obligaciones labores.

 

Un dato que es necesario destacar es el hecho de que el Congreso de Quintana Roo se incrementó su presupuesto en un 22 por ciento, solo del ejercicio del 2015 al del 2018 pasando de 340 millones 767 mil 863 pesos a 468 millones 858 mil 458 pesos, sin que existan evidencias de la necesidad para ello.

 

El IMCO, para determinar si el presupuesto del congreso local guarda proporción con los criterios de número de diputados, presupuesto y habitantes, estableció tres fórmulas para dimensionar los costos de los congresos locales a través de las siguientes métricas: el presupuesto del congreso de acuerdo al número de legisladores, de acuerdo al número de habitantes y de acuerdo al presupuesto de egresos del estado.

 

El Congreso de Quintana Roo recibe el 1.65 por ciento del presupuesto estatal de acuerdo al Presupuesto de Egresos para 2018; cada diputado le cuesta al erario público 18 millones 754 mil 338 pesos y si se divide entre la población estimada en la entidad, a cada habitante le cuesta 274 pesos durante 2018 mantener al Congreso local.

 

Sobre el presupuesto del congreso por habitante en la entidad federativa, los congresos de Quintana Roo y la Ciudad de México son los más altos: más del doble del promedio y más de diez veces de lo que pagan los habitantes en Puebla por su legislatura.

 

Por otro lado, mientras que el promedio del presupuesto de los congresos locales representa el 0.78% del presupuesto general de egresos de los estados, Morelos y Quintana Roo cuentan con los únicos órganos legislativos que duplican este porcentaje. En total, son 13 congresos los que superan el promedio.

 

El criterio “presupuesto por diputado” (resultado de dividir el presupuesto del congreso entre su número de diputados) es el que más enfatiza la asimetría presupuestal porque la función de los legisladores es prácticamente la misma en todos los congresos locales; Por ello, dice el IMCO,  es difícil justificar que algunas legislaturas necesitan menos de cuatro millones de pesos por diputados para funcionar, en tanto que la Asamblea Legislativa requiera más de 35 millones de pesos por diputado para cumplir con las mismas funciones, o Quintana Roo más de 18 millones de pesos.

 

En promedio, los congresos locales presupuestan 11.7 millones de pesos por diputado y 11 rebasan esta cantidad, entre ellos Quintana Roo.  Si los congresos locales en México tuvieran un presupuesto por diputado de 3.5 millones de pesos (como en el caso de Puebla), los estados dejarían de destinar más de 10 mil millones de pesos a sus órganos legislativos, sostiene el estudio del IMCO.

 

El subejercicio es otra de las malas prácticas de los Congresos, por ejemplo, durante 2017, Quintana Roo tuvo un subejercicio del diez por ciento. “De los 27 congresos que ejercieron más de lo presupuestado, 21 sobreejercieron recursos en un rango superior al cinco por ciento. En total, en 2017 las legislaturas de 27 entidades ejercieron 1,340 millones de pesos más de lo originalmente presupuestado”.

 

Las ayudas sociales son definidas como las asignaciones que los entes públicos otorgan a personas, instituciones y diversos sectores de la población para propósitos sociales. Más que una tarea parlamentaria, esta función es propia de una secretaría de desarrollo social.

No obstante, año con año los congresos de las entidades federativas registran gastos por este concepto sin que se rinda cuentas de ello. No es posible conocer quiénes fueron los beneficiados, quiénes los ejecutores, ni bajo qué reglas de asignación y operación se manejaron. A pesar de eso, en 2017 los congreso de 25 entidades federativa destinaron casi 2 mil millones de pesos en funciones que legalmente no les corresponden.

 

De los 29 congresos locales que reportan oportunamente el ejercicio de su gasto, solo cuatro no registraron erogaciones en ayudas sociales y seis legislaturas destinaron menos del cinco por ciento. En contraste, hay seis congresos que asignaron más del 30% de su gasto a propósitos sociales.

 

El Congreso de Quintana Roo distribuyó su presupuesto de 2017 de la siguiente manera: servicios personales, 51 por ciento; servicios generales 24 por ciento; ayudas sociales, 18 por ciento; materiales y suministros,  cuatro por ciento y; otros, cuatro por ciento.

 

El estudio realizado por la investigadora Carolina García, los investigadores Diego Díaz y Ramiro Suárez y dirigido por Manual Guadarrama, coordinador del Área de Finanzas Públicas del IMCO, hace evidente que “los parlamentos en México son obscuros y herméticos. En relación al principio de información presupuestal, es junto al de datos abiertos, en el que menor cumplimiento se observa”.

Los datos revelan prácticamente la inexistencia de información sobre el manejo de recursos de los órganos internos de los congresos. “El presupuesto aprobado y ejercido desglosado de manera global de los congresos es la variable con la mejor nota, sin embargo no supera el 50 por ciento”.

 

Corresponde a la sociedad quintanarroense exigir cuentas claras y coadyuvar con responsabilidad ciudadana a promover la cultura de la transparencia y la rendición de cuentas, porque no solo basta que las autoridades digan en que se gastaron el dinero, sino cuales fueron los criterios de eficiencia que los llevó a tomar tal o cual determinación presupuestaria.

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