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Profecía maya da la bienvenida a visitantes

En la sección Cultura por el 31 julio 2018 a las 9:17 am

POR ESTO

FELIPE CARRILLO PUERTO, 30 de julio.- “Cuando arrecie el viento en las alturas, el sastún, piedra de la adivinación, hablará de los montones de osamentas. Atrás de cada sombra se esconderá el terror. Y dentro de lo más alto de las llamas acabarán con las milpas. La dulce miel de los árboles se unirá al dolor de la tierra del mayab”. Con esta profecía escrita en el libro sagrado del Ch’iilan Balam se recibe a los visitantes en el museo Guerra de Castas de Tihosuco.
Tal como menciona el investigador y cronista vitalicio, Mario Chan Collí, refirió que “a juicio del maestro Javier Gómez Navarrete, doctor Honoris Causa por la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, la Uimqroo de José María Morelos y maestro emérito de la Universidad de Quintana Roo, el texto es una interpretación de los abuelos mayas de tan cruel acontecimiento iniciado el 30 de julio de 1847 en Tepich”.
Entonces, el grito “¡Mueran los blancos! fue una orden cumplida con rigor implacable”. Las grandes haciendas agrícolas, el comercio y la economía de Yucatán se vino hacia abajo ante el encono y coraje de los mayas, coraje reprimido por rencores acumulados debido a tres largos siglos de pesada servidumbre, de opresión y sometimiento que rayó en lo inhumano.
Es una larga y dolorosa historia que necesariamente habrá de recordarse. La fecha memorable, 30 de julio de 1847.

Han pasado ya 171 años desde entonces
Jo’ tsuk, es el nombre maya de Tihosuco y significa cinco estómagos o cinco promontorios. Así le conocen aun los que viven en estas tierras.
Jo’tsuk también se refiere al centro histórico y ser la confluencia de 5 calles y 5 suburbios. Este histórico pueblo se localiza en el noroeste del estado de Quintana Roo y se encuentra a 86 kilómetros de la ciudad de Felipe Carrillo Puerto. A 66 kilómetros hacia el norte, el viajero o visitante llega al pueblo mágico Valladolid, Yucatán.
La población actual de Tihosuco es de 5 mil 800 habitantes pero un censo del año 1832, señala que sus habitantes ascendían a 7 mil 400 individuos.
Durante este tiempo, Tihosuco era con Valladolid, las localidades más prósperas de la provincia de Yucatán. Ambas localidades las une la carretera federal 295 pero además, esta importante vía de comunicación enlaza a sitios de interés histórico y cultural. En el trayecto se localizan los pueblos de Tepich, Chichimilá y Xocen.
Xocen, es el centro ceremonial maya más importante en el estado de Yucatán. Los repobladores llegaron aquí durante los años treintas. Un grupo de familias procedentes del vecino estado de Yucatán se asentaron y dieron nueva vida a Tihosuco.
En la actualidad, el gobierno del estado, el municipio y diferentes instituciones como la Secretaría de turismo federal y estatal coinciden con las grandes organizaciones mundiales en que el futuro de esta actividad está precisamente en la historia y la cultura de los pueblos. La zona centro de Quintana Roo está llena de esta materia prima para la llamada industria sin chimeneas.
Con ese fin se han orientado recursos para mejorar la imagen urbana de Tihosuco. Sus calles han sido rehabilitadas y un programa promovido por la Comisión de turismo de la XV Legislatura permite la restauración de 12 edificios coloniales de un total de 30 programados en diferentes etapas. Construcción de techos, pisos y baños mejoran la vida cotidiana de las familias.
Por otra parte se hacen esfuerzos adicionales para rescatar el pueblo de Telá, hoy conocida como Lalcah, así como la exhacienda de Jacinto Pat, Culumpich. Otras joyas que merecen atención son unas 10 haciendas o fincas que se localizan en los alrededores de Tihosuco. Su monumental convento, hoy dedicado al Santo Niño Jesús, muestra una nueva imagen nocturna, iluminada con una luz profunda que no daña el edificio y que responde adecuadamente las normas legales.
Con estos esfuerzos viene a colación otra profecía: el de Chan Cah Veracruz. Le k’in ken ilá’ak u kinskubao’ob juntul zac p’ook yéetel jun tul e’b pib tu ka’anlil Balan Naje’, le k’in jéelo’ le masewalo’obo’ yan u li’isko’ob tuka’aten u noj batelil le kaja’. “El día en que se vea una lucha a muerte entre las aves de cabeza o gorro blanco y otro con cabeza negra en lo más alto del templo Balan Nah, ese día los mayas volverán a pelear”.
Esa lucha a muerte de las aves -a mi parecer- se ha dado con la ubicación de la escuela Uimqroo y la nueva lucha, será con más ímpetu, pero con las armas de la educación. Sus centros ceremoniales destruidos y con sus piedras construidos los monumentales conventos e iglesias; sus milpas quemadas, sus mujeres mancilladas, sus hijos y abuelos vilmente sacrificados.

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