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Zona Maya: descansa en paz hijo del último Tatich

En la sección Cultura por el 11 junio 2018 a las 9:33 am

POR ESTO

FELIPE CARRILLO PUERTO, 10 de junio.- Con un velorio, donde participaron sus hijos, nietos y amigos, y posteriormente, fue acompañado en su última morada al panteón municipal, donde se le dio la cristiana sepultura a don Martiniano Vega Cen, hijo del Tatich y “El general y gran jefe maya”, Juan Bautista Vega, quien supo dirigir a su pueblo con sabiduría y gran dosis humanitaria al cambiarles el fusil y el machete, por la pluma y el cuaderno, al ser uno de los impulsores de la educación en esta región maya.
De acuerdo a la información proporcionada por familiares del ahora difunto, mencionaron que don Martiniano Vega Cen, murió por una enfermedad cancerígena en un hospital de la ciudad de Chetumal, a los 96 años de edad, la madrugada del sábado, por lo que su cuerpo fue trasladado a esta ciudad para que sea velado en el domicilio de una de sus hijas que se ubica en la calle 72 entre las calles 73 y 75 de la colonia Jesús Martínez Ross.
En este lugar hicieron acto de presencia sus hijos, nietos, familiares y amigos para participar en el velorio y por la tarde, fue extraído el féretro donde reposaba el cuerpo de don Martiniano Vega Cen, para iniciar el cortejo fúnebre, rumbo a lo que sería su última morada, el antiguo panteón municipal, haciendo escala en su domicilio particular que se ubica en la avenida Benito Juárez, entre la avenida Lázaro Cárdenas por la calle 69 de la colonia Centro, quien por su edad, se desplazaba en una silla de rueda, y además era bien conocido por esta zona.
Tal como se pudo indagar don Martiniano Vega Cen, era el tercer hijo del último Tatich, “El general y gran jefe maya”, Juan Bautista Vega, caudillo maya que tuvo tres hijos, la mayor Verónica Petronilo, quienes también ya fallecieron. Don Martiniano en vida dijo a Por Esto! Quintana Roo, que su señor padre, Juan Bautista Vega, a pesar de no estar físicamente con nosotros, pero dejó en nuestros corazones y en nuestras consciencias, una hermosa herencia invaluable, como lo fue el gran espíritu de lucha ante las peores adversidades, pero los afrontó con valor y tenacidad, aunado a una gran dosis de valores humanos, que heredó a todo su pueblo con la esperanza de que algún día llegue a todos la verdadera justicia social.
Agregó que: “Mi padre supo dirigir a su pueblo con sabiduría y gran dosis humanitaria, al cambiarles el fusil y el machete, por la pluma y el cuaderno; cuando en el año de 1930, el general Juan Bautista Vega, fundó con recursos económicos propios, la primera escuela de la Zona Maya y se convirtió también en el primer maestro voluntario sin percibir ningún tipo de salario ni prestaciones, ni mucho menos alguna plaza federal.

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