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Impunidad de Ultramar queda en evidencia

En la sección Actualidad por el 3 marzo 2018 a las 8:45 am

POR ESTO

La explosión en la embarcación “Caribe I” puso en evidencia la impunidad con la que se manejan los barcos de la naviera Ultramar, que pese a haber sufrido decenas de percances desde que entró en operaciones en el año 2003, nunca ha sido sancionada ni mucho menos suspendida, pese a que no en una, sino en dos ocasiones, sus barcos se incendiaron, afortunadamente sin consecuencias para los pasajeros.
Mientras la SCT, tras la explosión del “Caribe I”, se apresuró a suspender las operaciones de la naviera, en ningún momento tomó cartas en el asunto con los accidentes registrados en Ultramar, concretamente dos incendios, el primero el 9 de enero de 2011, cuando a 100 metros de la Terminal Marítima de Cozumel, el Ultramar IV sufrió una falla mecánica en uno de sus motores, del cual comenzó a surgir una espesa humareda que aterrorizó a los pasajeros.
En aquellos entonces, no pasó absolutamente nada y la empresa continuó con el servicio sin problema alguno.
La segunda ocasión, mucho más aparatosa, fue el 24 de enero del 2017, cuando el Ultramar X prácticamente ardió, por los cuatro costados en el muelle de playa Tortugas minutos antes de que zarpase con destino a Isla Mujeres y aunque según las autoridades y personal de la empresa no había nadie a bordo, la realidad es que algunos turistas que habían embarcado primero tuvieron que salir apresuradamente ante la conflagración, que supuestamente tuvo lugar a causa de un cortocircuito en la sala de máquinas.
Tampoco entonces se tomó medida disciplinaria alguna contra la naviera consentida del gobierno del cambio y apapachada por Alicia Ricalde Magaña, directora general de Apiqroo.
Pero eso no es todo y prueba de la impunidad con la que se ha manejado Ultramar desde sus inicios, basta recordar que desde su entrada en operaciones en el 2013, en reiteradas ocasiones las embarcaciones con las que abrieron ruta (que actualmente operan en la zona hotelera), se quedaron literalmente tiradas en mitad de la travesía entre Cancún e Isla Mujeres, lo que no hubiera tenido mayor relevancia… salvo por el “pequeño” detalle de que la empresa enviaba otro barco al rescate y los pasajeros eran trasladados de uno a otro sin las menores medidas de seguridad y, más grave aún, sin dar parte del incidente ni a la Capitanía de Puerto ni a la Armada.
En el 2008, uno de los barcos de Ultramar tuvo una fuerte fuga de aceite y diesel que contaminó parte de la Bahía y pese a las evidencias la Capitanía de Puerto, se limitó a comentar que el derrame lo ocasionó una embarcación que iba de paso y ya no se encontraba en la zona.
Y para rematar con el claro favoritismo de las autoridades hacia Ultramar, baste recordar que pocos meses antes de quebrar la empresa Magaña, el único barco que por aquellos entonces trabajaba quedó suspendido por varios días. El motivo: soltaba demasiado humo por la parte de popa.

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