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¡Protección de periodistas, realidad o ficción!

En la sección Libertad de Expresión y Periodismo por el 18 noviembre 2017 a las 7:23 am

Uno por Uno

Ángel Ramírez
(payoobisponews.com.mx)
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¡Sorpresiva! Así resultó la reunión del pasado miércoles 15 de noviembre convocada por la Secretaría de Gobierno de Quintana Roo, para informar sobre el marco normativo y protocolos de coordinación y operación del Mecanismo Federal y la Unidad Estatal de Protección para Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas (UEP).

Porqué sorpresiva, porque hasta ese día, por lo menos un servidor conoció oficialmente quienes formaban parte de la UEP en la entidad, una Unidad Estatal encabezada por Francisco López Mena en su calidad de Secretario de Gobierno, el órgano que la rige, ¿O me perdí la presentación oficial?, no lo creo.

Sí sabíamos que el Coordinador General del UEP Quintana Roo es Joaquín González Castro, hasta ahí, ahora ampliamos nuestro conocimiento y nos enteramos que el abogado Melchor May Herrera es el Coordinador Operativo, complementados por otros encargados de la Unidad como: Pedro Rivera Guzmán, Tere Olvera Lagunes, José Roberto Reséndiz Quiroga y Ariana Durán Alpuche.

Recordemos que este mecanismo se formó por una presión al Estado Mexicano que ejerció la comunidad internacional, para proteger a periodistas y defensores de los derechos humanos, derivado de las elevadas bajas de periodistas que acusa el país y no como iniciativa de gobierno, pero bueno, tenemos que “agradecer”, existe.

Este componente que hoy encabezan a nivel federal, Jorge Ruiz del Ángel, Director General Adjunto de la Primera Unidad del Mecanismo Federal de Protección a Periodistas y Giovanna Garrido, Directora General Adjunta en la Unidad de Prevención, Seguimiento y Análisis, se formó por acontecimientos que vivimos como país en torno a la ola de asesinatos de periodistas y defensores de los derechos humanos, el acicate en ese momento fueron los homicidios en contra de dos defensores de los derechos humanos y siete periodistas, el que generó mayor impacto, el de Javier Valdés.

Pero el país arrastraba ya por décadas, cifras impresionantes, históricas, representativas a nivel internacional en el ajusticiamiento de periodistas y defensores de los derechos humanos, por algo México ocupa los primeros lugares de países donde más se asesinan periodistas en el mundo, y no estamos en guerra.

El escenario de construcción o creación de la UEP fue anunciada durante la reunión extraordinaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) del pasado 17 de mayo encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto, un mecanismo cuya conformación se consolida en San Luis, durante una segunda reunión el 4 de julio de este mismo año; sin embargo no hay que pasar por alto que antes de esa fecha, existían ya en 9 estados mexicanos, incluido Quintana Roo, leyes, unidades, comisiones de protección a periodistas o la propia Feadle (área especializada de la Procuraduría General de la República, encargada de investigar y perseguir delitos contra la Libertad de Expresión), por cierto nuestra Ley de Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas) está en análisis en el Congreso del Estado, entre si se reforma o abroga.

Ese 4 de julio en San Luis, dónde inició oficialmente el “Curso de Capacitación para la Conformación de Unidades Estatales de Protección”, Quintana Roo fue representado por Melchor May Herrera, Coordinador Operativo de la Unidad, un desconocido total para los sectores que defiende y protege.

Asistió a los cursos de formación en los cuales abordaron temas como: El funcionamiento del Mecanismo de Protección, canales de comunicación y coordinación en las entidades federativas.

El pasado miércoles, Melchor May Herrera, titubeante e inseguro daba cuenta durante la reunión informativa de la UEP, que Quintana Roo beneficia ya a 17 personas, 15 periodistas y 2 defensores de los derechos humanos (12 hombres y 5 mujeres) siendo Cancún la ciudad que más asistidos aporta. Esto sitúa a la entidad en la número 16 en el ranking nacional.

No quedó claro en esa reunión, como se conforma en su totalidad la Unidad Estatal, porque vemos que hay participación en ella de periodistas y defensores de derechos humanos y no se perciben.

Joaquín González Castro, lo primero que debe hacer como Coordinador General de la UEP, es frenar la politización que se hace de la ley estatal de protección a periodistas que tenemos para defendernos, es decir, hacerla valer, que opere a cabalidad, nos beneficia y no atenta contra nadie, no le estamos pidiendo prestado, solo respetar el estado de derecho, más aún cuando los representantes federales aseguran que en los objetivos que nos reúne, hay cabida para ella.

El Presidente Enrique Peña Nieto, cuando conformó este mecanismo federal que, por principio establece las garantías de los periodistas y defensores de los derechos humanos en el desempeño de su “profesión”, y lo pongo entre comillas porque para el gobierno el ejercicio periodístico es hasta ahora, legalmente un oficio, dio la razón a quienes afirmaban que “No se mata a la verdad, matando periodistas”.

Sin embargo, cifras oficiales señalan y evidencian que las agresiones a periodistas y defensores de los derechos humanos provienen en un 90 por ciento o más, de integrantes de instituciones públicas, dicho en palabras llanas, de funcionario públicos, ahí está Veracruz, Guanajuato o Quintana Roo dónde desde el Estado se clonaban revistas y se arremetía en contra de periodistas.

Aun así el discurso oficial federal que repercute en los Estados, se cuelga de la expresión hoy más valida que nunca, pero que no se defiende a cabalidad: “Cada crimen contra un periodista es un atentado a la libertad de expresión”, delito que debe castigarse, en la actualidad no solo no se castiga, se promueve a través de la impunidad u omisión y la democracia plena requiere que nadie calle tu voz, aun cuando no genere coincidencias.

Y mire, cuando de callar a un periodista o defensor de los derechos humanos se trata, ningún mecanismo lo va a salvar, por lo menos eso se observa, pero vale más tenerlos que no tenerlos.

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