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Estocada a la educación pública El Consejo Nacional de Participación Social en la Educación

En la sección Educación por el 17 marzo 2014 a las 4:06 am

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www.cronica.com.mx

En el mundo ideal de lo políticamente correcto, cuando declarativamente salen juntas a escena la “democracia” con la “participación social”, ya está; no hace falta que nadie se pregunte para qué, ni quiénes, ni cómo, en cuyas respuestas, explícitas o no, anida el quid de la cuestión.

En este país del subterfugio, se ha dado en que la “democratización” de la escuela, consista en alentar la injerencia de las sociedades de padres de familia en la toma de decisiones. ¿Quién se atreve a pronunciarse en contra?

Esta es la estrategia con la que  Mexicanos Primero, la fundación caritativa (becas) que reúne los intereses de Slim y de Televisa va penetrando con todo y la ideología conservadora puesta de suyo en la mentalidad de sus clientes convertidos en agentes del nuevo modelo. Pregúntenle a la mamá de los niños si no le gustaría que de una vez enseñaran religión a sus hijos en la escuela. Topamos con una aporía de la democracia, en cuyo nombre se atenta en contra de la democracia misma.

El conservadurismo pudiente mexicano y la Iglesia católica, descubrieron que era más viable hacerse del sistema educativo ya establecido que impulsar el privado.  Para eso le hicieron el favor de quitar a Elba Esther del camino; y le regalaron la reforma educativa que no ha consistido hasta ahora más que en hacerse del control de la base magisterial al volver unívoco el control contractual del magisterio por el gobierno.

Los pudientes contribuyeron con la campaña de la que se encargaron ellos mismos para denostar por todos los medios, a la base magisterial, haciéndola única responsable de la crisis educativa en México. Recuerdan a De Panzazo. Es una pena que a un documentalista de las dimensiones de Juan Carlos Rulfo, se haya prestado a realizar para Televisa por mediación de Loret de Mola, aquel panfleto. El artista sabe que la realidad es pura representación de la que da cuenta el lenguaje: fue su decisión el sentido de su narrativa: ¿por qué formarse tras de un sola cara de la distorsión?

Es políticamente incorrecto defender a un sindicato en los tiempos que corren, más aún al SNTE. Otra cosa sería si los sindicatos, se significaran más por sus bases que por sus cúpulas. Y es intensa la vida sindical del SNTE, es toda una cultura del control por el chantaje y la prebenda, pero que moviliza diariamente a un tercio de la población mexicana. Es una lástima que el vínculo sindical se pervierta de esta manera abriéndole paso a la corrupción en las cadenas del control.

Los mecanismos de esa cultura, se están moviendo a partir de la abrupta substracción de la escena que hiciera el Gobierno de la República de su emblemática líder hace ya un año.

Visto así, Juan Díaz, el secretario general del SNTE, tiene el desafío de liderar un período de transición y por lo tanto con una propuesta. Abrir.

Abrir el esquema de la participación hacia las bases sindicales, porque están en un franco proceso de ser usurpados como gremio, por los agentes de la privatización: los consejos sociales de educación en sus diferentes niveles de operación, municipal, estatal y nacional, en los que está presente el activismo de los padres de familia que junto con la estructura son el factor de las decisiones. Tienen como misión, decirles a las maestras y a los maestros, que enseñar y cómo. Tendrán voz y voto para incidir en contenidos y en métodos pedagógicos. No sólo es un desafortunado propósito, sino que es perverso. Hace falta que se oiga la voz rotunda del Sindicato de Trabajadores al Servicio de la Educación.

Quiénes integran el recién instalado Consejo Nacional de la Participación Social de la Educación, llegaron por invitación expresa. ¿Con qué criterios se seleccionó a los notables? ¿Quiénes sí están? ¿Quiénes no están? No están las organizaciones sociales que trabajan los diferentes aspectos. Hay críticos del sistema educativo, sí, pero que también son anti SNTE, como Ricardo Raphael, que no es académico, ni político ni actor social; pero sí de la tele; lo suyo es opinar. Quiénes han hecho de su opinión su producto en el mercado, obedecen necesariamente a un cálculo centrado en su personal conveniencia. Solitos editan su pensamiento y su información, privilegiando a su personaje.  Habría que develar también la trama de este proceso de enajenación de la educación en México que anima a la reforma educativa y derivados.

Con la modernización educativa se pretendía preparar gente apta para el mercado de trabajo; ni hay tal mercado ni tal preparación. Preferible hacer dinero de otra forma que esclavizándose en una línea de trabajo de cualquier maquiladora. Las nuevas generaciones carecen de estructura, son inadaptables.

Ni la precaución del SNTE; ni la indigencia intelectual de la CNTE. Hablemos tod@s. ¿De quién es la educación en México?

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